Reseña: Fairlight Live
Blackmagic Design lleva Fairlight al terreno de la producción en vivo
Durante años, el nombre Fairlight estuvo asociado principalmente a la postproducción de audio dentro del ecosistema de Blackmagic Design y DaVinci Resolve. Con Fairlight Live, la compañía toma esa base y la traslada a un escenario bastante diferente: el de las producciones en vivo, desde un podcast realizado con unas pocas fuentes hasta una transmisión televisiva con decenas o incluso cientos de canales.
La idea no es simplemente convertir una computadora en una consola de audio. Fairlight Live propone un entorno de mezcla pensado desde el principio para convivir con producciones de video en vivo, los mixers de producción ATEM de Blackmagic Design y flujos de trabajo IP basados en SMPTE 2110. El software es gratuito y puede utilizarse por sí solo, aunque Blackmagic también desarrolló una nueva familia de superficies de control con 10, 20 y 40 faders motorizados.
Una consola que empieza en una computadora
Uno de los aspectos más interesantes de Fairlight Live es su capacidad para adaptarse a producciones muy diferentes. Puede funcionar desde una computadora portátil utilizando interfaces de audio convencionales, recibir audio directamente desde un mixer ATEM mediante USB y, al mismo tiempo, crecer hacia instalaciones mucho más complejas.
El programa organiza cada producción como un Show, que reúne la configuración de la consola, preferencias, medios asociados y otros elementos necesarios para recuperar posteriormente la sesión. También permite crear proyectos a partir de plantillas, incluyendo configuraciones preparadas para distintos modelos de ATEM. Esto puede resultar especialmente práctico en producciones recurrentes: un podcast semanal, un programa de entrevistas o una transmisión deportiva pueden recuperar gran parte de su estructura sin tener que reconstruir el sistema desde cero cada vez.
La interfaz resultará familiar para quienes ya hayan trabajado con Fairlight dentro de DaVinci Resolve. La estructura de canales, buses, procesamiento y medición mantiene una lógica similar, aunque aquí todo está orientado a la operación en tiempo real. Para quienes ya conocen el entorno Fairlight, esa continuidad debería facilitar la transición.
Pensado para cuando las cosas suceden en vivo
Es en las funciones específicas para producción en vivo donde Fairlight Live empieza a mostrar su verdadera personalidad. Cada canal dispone de herramientas de ecualización, dinámica, efectos y compatibilidad con plugins de terceros. A esto se suman funciones como PFL y AFL, VCAs, matrices, buses auxiliares y mix-minus. También incluye snapshots, que pueden ser particularmente útiles en producciones con cambios frecuentes. En lugar de modificar manualmente decenas de parámetros, una instantánea puede recuperar una configuración completa de la consola. Incluso es posible organizar una secuencia de snapshots y determinar qué elementos quedan excluidos de cada recuperación.
También hay herramientas que responden a situaciones bastante habituales en broadcast. El modo Audio Follows Video permite que el audio acompañe automáticamente los cambios de cámara, algo especialmente interesante cuando las fuentes incluyen micrófonos ambientales o integrados en cámaras. En una transmisión deportiva, por ejemplo, esto puede evitar tener que abrir y cerrar manualmente determinadas fuentes cada vez que cambia el plano.
La integración con ATEM refuerza todavía más esta idea. Fairlight Live puede recibir las señales del mixer, procesarlas y devolver la mezcla al programa, con soporte para Audio Follows Video en producciones con hasta 100 cámaras.
Mucho más que subir y bajar faders
Fairlight Live también incorpora un sistema Auto Mix destinado a equilibrar automáticamente múltiples micrófonos. El manual menciona expresamente su utilidad en paneles de discusión y en instalaciones fijas, como salas de reuniones corporativas o gubernamentales. Puede reducir el nivel de los micrófonos inactivos y priorizar determinadas fuentes, algo que puede ser muy útil cuando hay varios participantes y no siempre resulta práctico contar con una persona dedicada exclusivamente a seguir cada intervención.
Otro punto interesante es el reproductor de cues. Permite disparar hasta 16 cues de audio y 16 cues MIDI mediante atajos de teclado, botones de la consola o controladores MIDI externos. Esto abre posibilidades para jingles, cortinas, stingers o incluso el control de equipamiento externo, como sistemas de iluminación. En un programa en vivo, por ejemplo, es posible integrar la reproducción de una cortina con una acción MIDI sin tener que recurrir necesariamente a varias aplicaciones independientes.
El programa también permite realizar grabaciones y utilizar una función de Virtual Sound Check, algo especialmente valioso en producciones musicales. Poder grabar un ensayo y utilizar posteriormente ese material para ajustar niveles, ecualización, dinámica, panoramización y monitoreo permite llegar al vivo con buena parte del trabajo ya resuelto.
La apuesta más ambiciosa está en broadcast
Aunque Fairlight Live puede comenzar como una solución sencilla, Blackmagic apunta claramente mucho más alto. El software fue diseñado para trabajar con sistemas SMPTE 2110, incluyendo sincronización mediante PTP, compensación de delays y flujos de audio sobre IP. También contempla sistemas redundantes mediante un modo Failsafe, en el que una segunda instancia puede asumir la operación si el sistema principal falla.
En este punto es importante entender qué tipo de producto es. Fairlight Live no parece intentar reemplazar de manera indiscriminada cualquier consola digital existente. En estudios que ya cuentan con una infraestructura de audio consolidada, una mesa dedicada puede seguir siendo la solución más directa. La verdadera incógnita es dónde encaja Fairlight Live dentro de flujos de trabajo que ya utilizan consolas digitales convencionales.
Sin embargo, su propuesta cobra bastante sentido dentro de una infraestructura cada vez más integrada alrededor de Blackmagic. Para una producción que combina un sistema ATEM, múltiples cámaras, invitados remotos, comunicación interna y una operación basada en computadoras, concentrar la mezcla, el routing, el procesamiento y parte del control del show en un mismo entorno puede simplificar bastante el sistema.
Las superficies Fairlight Live Audio Panel completan esa idea. Están disponibles en versiones de 10, 20 y 40 faders y ofrecen pantallas táctiles, controles dedicados y faders motorizados. La versión de software es gratuita, pero el salto hacia una experiencia de consola profesional implica, naturalmente, invertir en hardware adicional.
Conclusión
Fairlight Live es una de esas propuestas que resultan más interesantes cuanto más amplio es el contexto en el que se las observa. En una producción sencilla, buena parte de su potencial puede resultar innecesaria. Pero su capacidad para crecer desde una computadora portátil hacia una producción compleja en vivo, incorporando automatización, snapshots, Auto Mix, cues, integración con ATEM, redundancia y flujos SMPTE 2110, le da una flexibilidad poco habitual.
Blackmagic Design no parte de cero: Fairlight tiene una larga historia dentro de la producción profesional de audio y esa experiencia se percibe en la cantidad de herramientas trasladadas a este nuevo entorno. El desafío estará en convencer a los profesionales acostumbrados a consolas dedicadas de que una solución basada en software puede ofrecer la misma seguridad y velocidad de operación.
Por ahora, Fairlight Live parece especialmente atractivo para producciones que ya trabajan dentro del ecosistema de Blackmagic Design o que buscan integrarse en él. Pero su propuesta va más allá de sumar una nueva consola virtual al mercado: plantea una forma diferente de abordar el audio en vivo, con un enfoque capaz de adaptarse tanto a producciones relativamente sencillas como a infraestructuras profesionales de mayor escala.
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